Día Escolar de la No Violencia y la Paz (DENYP)

El 30 de enero de 2026, nuestro instituto se convirtió en un escenario de reflexión y compromiso ciudadano. Con motivo del Día Escolar de la No Violencia y la Paz (DENYP), la comunidad educativa se reunió para conmemorar una fecha que, desde 1964, honra la memoria y el legado espiritual de Mahatma Gandhi.

​El acto central tuvo lugar en el patio de cristales, transformado para la ocasión en una instalación artística que invitaba al recogimiento y la introspección. Varios alumnos alzaron su voz para recordar que el objetivo de este día no es otro que educar en valores fundamentales como el respeto, la tolerancia, la solidaridad y la concordia.

​Este año, el manifiesto destacó un enfoque renovado: la paz no solo debe existir entre las personas, sino también con nuestro entorno. Los alumnos señalaron un «doble propósito» para el proyecto de 2026: sanar nuestra convivencia y sanar nuestro planeta. ​Para ilustrar este vínculo, se compartieron datos impactantes sobre el impacto de la industria textil:
​Se requieren 2.700 litros de agua para fabricar una sola camiseta.
​La confección de unos vaqueros consume hasta 7.500 litros.

​Esta reflexión sobre el consumo responsable se materializó en la red de convivencia , confeccionada con telas entrelazadas. Cada trozo de tela representaba una historia, un hogar y una voz distinta dentro de nuestra diversa comunidad.

​Durante la lectura, se enfatizó que, al igual que en la instalación artística, cada individuo es indispensable para que la red social no se rompa. Los alumnos explicaron que, mientras una tira suelta puede ser arrastrada por el viento, la unión de todas crea una resistencia capaz de superar la indiferencia. ​»La paz no es algo que se espera, es algo que se construye».
​El manifiesto concluyó con un llamamiento a continuar este trabajo diario para construir un mundo más igualitario y libre de violencia.

​Un cierre lleno de esperanza
​Como broche final a este emotivo acto, se escucharon las notas de «No dudaría» de Antonio Flores. La letra de la canción, que reniega del uso de la fuerza y aboga por el arrepentimiento y la luz, resonó en el patio de cristales mientras los asistentes contemplaban los mensajes de paz anudados en la red de tela.

​Fue una jornada donde quedó claro que, mientras sigamos tejiendo juntos, no habrá conflicto que nos rompa.